Desde sus inicios, el marketing ha ido adaptando sus técnicas, dependiendo de las actitudes y los comportamientos que provocan una reacción positiva de parte de los consumidores. Hoy en día, se sabe que, para tomar una decisión, los consumidores no solo se guían por una buena campaña publicitaria, sino que más bien buscan establecer un vínculo emocional con la marca en cuestión.

Este tipo de comportamiento en el que las emociones del consumidor tienen un papel fundamental en la toma de decisiones, se conoce como emocracy y ha venido a revolucionar el mundo del marketing. Pero ¿cómo puede una empresa crear un vínculo emocional con su mercado objetivo? 

El packaging, como parte fundamental de la imagen de un producto, puede ser una valiosa oportunidad para trabajar en las emociones de las personas y crear un vínculo con ellas. La función del packaging es lograr que la apariencia física del producto (empaque, envolturas, etc.) sea lo suficientemente atractiva como para que las personas miren el producto. Además de esto, el packaging se considera como un símbolo distintivo de la marca y permite presentar información valiosa sobre el producto en cuestión.

 

La llegada de la emocracy al mundo del marketing no significa que la función del packaging tenga que cambiar, sino que más bien se tiene que adaptar: en lugar de usar colores vivos para captar la atención del consumidor, se tiene que trabajar para crear diseños que apelen a alguna emoción en el individuo. Por supuesto, cada uno de los elementos del packaging tienen que estar optimizados para ese objetivo.

 

Si el diseño resulta emocionalmente atractivo para las personas, la compañía habrá ganado algo más valioso que atención: los individuos se identificarán con el producto o la marca, y esta emoción les permitirá tomar una decisión de compra positiva.

Es aquí donde los detalles cobran especial importancia y por eso IPE Industria Gráfica ha creado su gama de Etiquetas Emocracy para facilitar y ayudar a nuestros clientes en la elección de etiquetas que pueden aportar un valor añadido a la hora de establecer un vínculo con su consumidor final: etiquetas aromáticas, interactivas, termocromáticas, booklet, etc… son solo algunos ejemplos….

Consúltenos sobre las diferentes opciones para conseguir, gracias a la combinación de tecnología- materiales- tintas y acabados, etiquetas capaces de crear un vínculo emocional con su marca.