El marketing de experiencias-
también conocido como marketing sensorial 
o experiencial – busca crear un vínculo con el consumidor a través de
conceptos emocionales  que socializan y
humanizan a una marca. 
Se trata de llegar al “corazón del consumidor”
y crear en él y en su relación y vivencias con el producto un vínculo de
fidelización con la marca.
Y es que en la actualidad ya no basta
con tener un buen producto!
Un buen producto es algo que prácticamente se
“da por hecho”; el precio también ha perdido fuerza en la lista de
factores determinantes a la hora de adquirir un producto, los tiempos han
cambiado y ahora ya no se trata de vender sino de apostar por el vínculo
consumidor-marca que es el que va a permitir una relación a largo plazo y una
diferenciación del producto con respecto a la competencia.
Para poder trabajar el marketing
de experiencias es necesario “humanizar” a la marca y dotarla de
vida. Conocer muy bien a los consumidores, cómo es su día a día, su estilo de
vida, sus necesidades más allá del producto, adelantarnos a futuras
necesidades, en definitiva, se trata de estar muy pendiente del consumidor y
convertir al producto en una herramienta que 
además de cumplir con su objetivo principal, le proporciona otros
beneficios adicionales.
Los profesionales del marketing
ya no hablan de “consumidores normales” sino de Crossumer, un
concepto que define al nuevo consumidor, más inteligente, más informado, más
exigente, difícil de impactar y que “pasa la barrera del producto”
buscando una experiencia en la compra.
En este sentido el etiquetaje
puede convertirse en una elemento más dentro de la estrategia de marketing y
comunicación de una marca.
Mucho más que etiquetas:
diferentes formas de interactuar con el consumidor
  • Etiquetas aromáticas:  Las etiquetas aromáticas son una excelente opción para incorporar aromas estándares o personalizados de modo que el etiquetaje se convierta en una experiencia sensorial para el consumidor.

  • Etiquetas termocrómicas: Una ayuda fundamental para algunos tipos de productos, ya que a través de la etiqueta el consumidor puede conocer – por ejemplo- la temperatura del producto a  consumir. Un buen ejemplo de este tipo de etiquetas lo encontramos en el etiquetaje que IPE desarrolló para FLOR DE VETUS, una etiqueta con tinta termocrómica  que indica con un cambio de color la temperatura idónea para consumir el vino.

  • Etiquetas rasca-rasca:  Las etiquetas rasca-rasca son una opción más a considerar si buscamos experiencias basadas en juegos, concursos, etc.. 

……
sin embargo las Etiquetas  Interactivas  son ideales para
poder crear una estrategia de experiencias en torno a la marca son las
etiquetas interactivas ya que sin duda dan mucho juego para poder incluir en el
producto y a través del etiquetaje toda una serie de experiencias destinadas a
establecer un vínculo con el consumidor asociando la etiqueta con contenidos
multimedia y de realidad aumentada que son sin duda una herramienta muy potente
para que los consumidores vivan experiencias únicas con el producto.
Un ejemplo de marketing de experiencias:
La etiqueta “más básica y
simple” también puede ser utilizada para crear experiencias en el
consumidor. Recientemente Coca Cola anunció 
su campaña “Share a Cike” que lanzará etiquetas personalizas
en 32 países.
Para ello, Coca Cola recopilará
un promedio de 150 nombres  más
comunes  en cada país.  En el caso de aquellos nombres que no estén
recogidos en la serie limitada,  las
etiquetas podrán ser solicitadas a través de una aplicación en Facebook. 
De
este modo, Coca Cola busca acercarse y conectar mejor con sus consumidores, sin
duda un buen ejemplo de marketing de experiencias.